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EL DEPARTAMENTO DE LETRAS
Y SU CITA CON LA HISTORIA UNIVERSITARIA
EL PREGON: Nº 1- VOZ DE LA RESISTENCIA UNIVERSITARIA EN EL DEPARTAMENTO DE LETRAS
Compañeros universitarios:
Finalizaba la década de los años setentas cuando llegamos a la UNAH un grupo de compañeros que habíamos estudiado nuestro pre grado en Literatura o lingüística, todos graduados en la ciudad de Bogotá.
Trabajaban en el Departamento de Letras algunos compañeros que ya se han retirado de nuestra institución, unos, y otros, han fallecido.
Entre los retirados podemos mencionar a Atanasio Hérranz, lingüista; Fausto Maradiaga, poeta; Jorge Guerrero y Joaquín Cardoza, especializados en Literatura; Roberto Zapata, lingüista; Elba María Nieto, lingüista; Rigoberto Paredes, poeta; Eduardo Barh, narrador; Hugo Espinoza, lingüista. Todos ellos ahora disfrutan de su jubilaciones, menos el compañero escritor Rigoberto Paredes .
Entre los compañeros que han fallecido se encuentran Manuel Salinas, investigador y crítico literario; Alexis Hernández, lingüista de la UPN; Isis Rodríguez, lingüista; don Alejandro Barahona, narrador y poeta; Rubén Berríos, narrador e investigador; Carmen Palacios, lingüista e investigadora; y, Arturo Alvarado, crítico literario.
Luego fueron llegando otros compañeros que laboraban en la antigua Escuela Superior del Profesorado, ahora convertida en la Universidad Pedagógica Nacional, “Francisco Morazán”; muchos de ellos eran egresados de la Universidad Pedagógica de Bogotá, Colombia. Algunos profesores tales como Dina Santos, Ena Benítez, Roberto Palencia, Ruth Bojorque, Mauro MacCarty, Margoth Ortiz, formaron parte de nuestra unidad académica; y los compañeros Dagoberto Martínez y Julián Lanza, eran egresados de la Universidad Javeriana de Colombia, tenían especialización en Literatura.
Hasta el año de 1978, el Departamento de Letras constituía una unidad que servía la clase de Español General como parte del currículo del Centro de Estudios Generales e integrante de la propuesta curricular humanista que se había implementado en la UNAH, con la nueva corriente pedagógica universitaria que se basaba en los estudios generales impulsores de una formación integral humanista y científica.
Finalizaba su período rectoral el abogado Jorge Arturo Reina, a quien sucedió el doctor Juan Almendárez Bonilla, representante del movimiento de Bases del Frente de Reforma Universitaria (FRU).
Poco tiempo después, los militares a nivel nacional habían conquistado el poder por la vía sucesiva de los golpes de Estado. Se sostuvieron en la dirección del país durante dos décadas. Luego de ello, se retiraron del poder político de la nación y convocaron a la oligarquía nacional para redactar una nueva Constitución mediante una Constituyente. El General Policarpo Paz García entregó la banda presidencial al liberal Roberto Suazo Córdova. Desde entonces se hizo común la intervención de la UNAH a través del Partido Liberal y Nacional.
Esta referencia política fue entronizada en nuestra alma máter por el abogado Ramos Soto, quien en sus primeras acciones políticas y académicas desmontó la famosa reforma curricular en el CUEG, que había implementado el nuevo Plan de Educación General (Peg) por medio de asignaturas tales como “El Hombre y la Ciencia”, “El hombre y su Universo” y los talleres seminarios “Realidad Social de Honduras” y “Medios Masivos de Comunicación”, caracterizados por una nueva pedagogía y una ideología beligerante a favor de la historia y los movimientos sociales populares latinoamericanos..
Fueron parte de este grupo los compañeros Atanasio Hérranz, Roberto Zapata, Manuel Salinas, Rigoberto Paredes, Galel Cárdenas, Ramón Hernández, Rubén Berríos, entre otros amigos, con quienes nos incorporamos de lleno a los procesos de reforma universitaria de la época. Fue así que al finalizar la década de los ochentas habíamos recuperado los españoles frente a un movimiento de las facultades que pertenecen a la ideología conservadora, y que deseaban eliminar las clases generales incluyendo el Español General. Logramos así re-fundar las asignaturas correspondientes y proponer además un currículo optativo que se encuentran ahora vigente.
Hacia 1978, habíamos creado el Bachillerato Universitario en Letras, y más tarde habíamos convertido este currículo en la Licenciatura en Letras con especialidad en Lingüística o Literatura.
Muchos de los actuales profesores que trabajan en nuestro Departamento fueron nuestros alumnos. Así cumplíamos con nuestro sueño de formar docentes especializados para desarrollar el currículo de nuestra unidad académica.
Sin embargo, quienes fueron nuestros discípulos no formaron parte del gran movimiento político de la década de los años setentas e inicios de los años ochentas. Algunos habían marcado ya su rumbo ideo político en el seno de la Carrera de Letras. Estos estudiantes y más tarde maestros de nuestra institución se destacaron en varios rubros de la creación literaria y la investigación docente.
Hacia la década de los años noventas, propiamente en 1998, se creó la Maestría en Literatura Centroamericana, como iniciativa individual de Galel Cárdenas, pese a la oposición de algunos docentes de la actual Carrera de Letras, y gracias a la firmeza demostrada por la primera generación de egresados de este currículo, fue finalmente aprobada el 30 de octubre del año de 1998. Actualmente la Maestría, con un currículo reformado cuenta con cinco generaciones de egresados. La Maestría en Literatura Centroamericana es coordinada por la Doctora Alma Caballero, Dramaturga e investigadora de teatro.
En el plano de la extensión propiamente dicha, hemos desarrollado las siguientes actividades:
1. Primer Encuentro de Escritores Centroamericanos por la Paz, 1980, coordinado por Roberto Zapata y Rigoberto Paredes.
2. Primer y Segundo Simposios de Literatura Centroamericana, coordinados por Galel Cárdenas y Mariana Salgado, 2001,2202.
3. Primer y Segundos Simposios de Literatura Hondureña, coordinados por Galel Cárdenas y Jorge Luis Oviedo.
4. Festivales de Cultura Infantil, (5) coordinados por Roberto Zapata Varela.
5. Creación del Premio Nacional de Literatura “José Trinidad Reyes”, bajo la coordinación de la doctora Ana Belén Castillo, en su rol de directora de Extensión Universitaria y Galel Cárdenas, 1996.
6. Fundación del Taller de Literatura Mano de Obra, 1981-1985, dirigido por Edilberto Borjas.
7. Fundación del teatro de la Carrera de Letras, dirigido por Edilberto Borjas, 1981-1985.
8. Fundación del Taller de Literatura Edilberto Cardona Bulnes, dirigido por el poeta Fausto Maradiaga, desde 2004 hasta el año 2007. En el último año, Galel Cárdenas editó la antología Caballo Verde del grupo Máscara Suelta integrante del Taller mencionado.
9. Biblioteca Virtual de Literatura Hondureña, proyecto dirigido por el escritor Jorge Luis Oviedo, próximo a entregarse a las autoridades universitarias, año 2009-2010.
En la actualidad conformamos un movimiento docente que poseemos nombramiento, categoría escalafonaria y podemos votar en una Asamblea al interior del Departamento de Letras, tendencia política que se desprende de aquellas circunstancias y del contexto universitario descrito; entre ellos cabe mencionar a los compañeros profesionales que poseen una alta experiencia en el ejercicio docente y constituyen un grupo de intelectuales muy apreciados en la comunidad universitaria y nacional:
1. Efraín López Nieto, poeta, ensayista, Maestría en Literatura, premio Nacional de Poesía Juan Ramón Molina.
2. Alma Caballero, Dramaturga, investigadora de Teatro, doctora en Literatura egresada de la Universidad de la Sorbona, actual coordinadora de la Maestría en Literatura Centroamericana.
3. Jorge Luis Oviedo, poeta, narrador, ensayista y animador cultural.
4. Edilberto Borjas, narrador ensayista y dramaturgo, egresado de la Maestría en Literatura Centroamericana.
5. Mariana Salgado, doctora en Lingüística, consultora para el sistema de educación nacional.
6. Galel Cárdenas, poeta, narrador, ensayista, investigador, egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad Javeriana de Colombia, Premio Latinoamericano de Poesía “Rubén Darío”
7. Rafael Rivera, poeta, cursa actualmente la Maestría en Literatura Centroamericana.
8. Norma Lara, magíster en Literatura Hispanoamericana.
9. Sergio Rivera, egresado de la Maestría en Literatura Centroamericana.
10. María Antonia Sierra, magíster en Educación Superior.
11. Roberto Corano, Magíster en Educación Superior.
12. Ana del Carmen Valladares, especializada en Lenguaje de Señas, actualmente cursa la Maestría en Literatura Centroamericana.
13. Janeth Mondragón, Magíster en Lingüística.
14. Ana Magaña, egresada de la maestría en Literatura Centroamericana.
15. Aurelio Romero, posee varios cursos de lingüística y literatura ofrecidos por universidades españolas.
16. Reyna Alfaro, posee varios cursos de lingüística y literatura ofrecidos por universidades españolas.
17. Gladys Ponce, egresada de la Maestría en Literatura Centroamericana.
18. Edgardo Izaguirre, licenciado en Lingüística.
19. Oscar Amaya, poeta, ensayista, narrador, egresado de la Maestría en Literatura Centroamericana.
20. Noemí Andrade, especializada en lenguaje de señas.
21. Enma Ordóñez, egresada de la Maestría en Literatura Centroamericana.
22. Luis Roque, licenciado en Lingüística.
Nuestro grupo docente, en su mayoría, se inscribe en el movimiento RESISTENCIA UNIVERSITARIA cuyos principios generales son los que a continuación enumeramos, entre otros:
1. Apoyo al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP)
2. Apoyo a la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente y la redacción de la nueva Constitución de la República.
3. Paralelamente, la instalación de la Constituyente Universitaria en tanto, máxima autoridad de la UNAH, así mismo, la redacción de una Ley Orgánica caracterizada por una democracia participativa; la restauración de la Paridad Estudiantil; la des-burocratización onerosa de la administración universitaria; la inserción de la Autonomía Universitaria, más contundente, en la nueva Constitución de la República; el apoyo a una verdadera Universidad vinculada al pueblo, a sus anhelos y a sus proyectos sociales; así mismo, el rechazo a la reforma neoliberal que se impone actualmente en nuestra Alma Máter y como consecuencia la re-fundación de la UNAH.
4. Apoyo irrestricto al SITRAUNAH como la organización sindical que defiende los intereses de los trabajadores universitarios y se relaciona directamente con el movimiento popular nacional y latinoamericano.
5. Recuperación de las plazas perdidas en el Departamento de Letras y demás unidades académicas, nombrando a los profesores por hora a tiempo completo.
6. Desarrollo de una verdadera Facultad de Humanidades y Artes que propugne la investigación, la docencia y la investigación como una unidad indisoluble de la docencia universitaria, mediante proyectos sustanciales que reflejen el humanismo social contemporáneo.
7. El apoyo a la auto evaluación que impulsa el Consejo Superior de las Universidades Centroamericanas (Csuca) como el instrumento válido de evaluación en la UNAH, y el rechazo contundente a la evaluación estudiantil acientífica y tendenciosa.
8. El apoyo a la verdadera libertad de expresión académica en todos sus niveles y en todas sus facetas para la construcción de una Universidad crítica, beligerante, transformadora y fundamentalmente ligada al movimiento popular y a la ciencia universitaria latinoamericana, en pos de la identidad continental cultural, artística y científica.
9. El rescate de la Autonomía Universitaria arrebatada groseramente por los partidos tradicionales y el sistema político neoliberal oligárquico y ponerla al servicio de los anhelos sociales y culturales de la nación, sin injerencias de los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo.
10. El pago de la deuda millonaria que actualmente mantienen las autoridades universitarias al INPREUNAH; la suscripción de un Contrato Colectivo justo y humanista, sin menoscabo del fuero sindical correspondiente; el rechazo a cualquier intento de privatización de las estructuras administrativas y académicas de la UNAH.
Nuestro movimiento docente conlleva décadas de lucha por una universidad libre de la intromisión partidaria tradicional, una Universidad que se inscriba en el concierto de las universidades prestigiosas latinoamericanas para que impulse una ciencia, una cultura y un arte al servicio de una nación equitativa, justa e independiente.
Tegucigalpa M. D.C. 8 de marzo del año 2010.
LA CENSURA SOBRE EL CONOCIMIENTO
Desde tiempos muy antiguos, el libro fue siempre el transmisor de la cultura, el arte, el pensamiento y las tradiciones; el libro es difusor de la imagen del hombre que ama y construye al hombre, en una sociedad donde la libertad es el fundamento de la convivencia pacífica, racional e inteligente.
La censura ha sido siempre en todo tiempo el modo más cínico y cruel con que se prohíbe al hombre expresar sus ideas.
Una historia de la censura dice lo siguiente:
La historia de la prohibición y censura de los libros se remonta a la elaboración de los primeros textos, grabados en Mesopotamia sobre tablillas de arcilla hace aproximadamente 5.300 años.
Desde entonces, el poder religioso, político o institucional se ha utilizado el mecanismo de la censura para justificar la salvaguarda de algunos principios inventados por el poder político.
La censura trata de aniquilar la libertad de pensamiento prohibiendo la circulación de los libros en el libre mercado que la misma sociedad capitalista ha establecido para sostenerse a sí misma.
En la cultura egipcia, los biblioclastas o destructores de libros recibieron la orden de Akenatón para desaparecer los textos que se referían a los dioses antiguos, cuando impuso la religión del Dios Sol.
En Grecia, la destrucción de libros se remonta al siglo V a.c. cuando Protágoras de Abderra fue acusado de impiedad y blasfemia por haber afirmado la imposibilidad de demostrar que los dioses existían.
Pero, según la historia el mismísimo Platón era un pirómano bibliófilo que mandó a quemar todos los poemas de Sócrates.
La biblioteca de Alejandría fue quemada en varias ocasiones, y en una de ellas, desaparecieron 700.000 volúmenes manuscritos, todo ello sucedido en el año 48 a.c.
La primera noticia que se tiene de la censura es la del emperador Chi Huang Ti, en el año 231 antes de Cristo, cuando mandó a destruir las obras que versaran sobre agricultura, medicina o adivinación. Se trataba de prohibir el pensamiento de Confucio, por eso ordenó asesinar a todos los parientes y sabios de la época.
Los nazis mandaron a quemar el edificio de la antigua Opera de Berlín de la Universidad de Humbolt, donde quemaron 20.000 volúmenes, allí incendiaron libros de Marcel Proust, H.G. Wells, Jack London y Thomas Mann.
Las persecuciones de libros ha sido una práctica que se ha utilizado contra los autores de textos por diversas causas que ya hemos mencionado.
Los gnósticos que eran una secta casi secreta y que pensaban que nadie se salvaba por la fe si no por el conocimiento fueron considerados herejes por la Iglesia y finalmente fueron quemados. Los nestorianos que no reconocían la autoridad del Vaticano fueron también inmolados, y el Papa Pablo IV mandó a publicar el índice de los libros prohibidos.
En la comunista Berlín Oriental, en 1953, se destruyeron 5 millones de libros.
El 30 de agosto de 1980 en Argentina fueron quemadas más de un millón y medio de obras pertenecientes al Centro Editor de América Latina. Este día se conoce como el “día de la vergüenza del libro argentino”
En la historia contemporánea en Bosnia Herzegovina (1992), su Biblioteca Nacional fue bombardeada por el general serbio Ratko Mladic. Esta biblioteca conservaba dos millones de volúmenes y 155.000 obras raras.
En Chile, la dictadura comandada por Augusto Pinochet practicó genocidio contra su pueblo, quemando y censurando libros de importantes poetas chilenos, ensayistas, teatristas e intelectuales de todo pensamiento de vanguardia.
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En Honduras, se conoce la cacería del libro en la dictadura del general Carías, cuando perseguía a los opositores al régimen; se cuenta que mandó a la basura los vetustos libros de la Biblioteca Nacional, por viejos e inservibles.
En 1946, la dictadura cariísta mandó a emitir la Ley Fernanda contra las acciones de los partidos de izquierda, mediante el decreto 95, por cuyo efecto se prohibían las actividades totalitarias y sus medios de expresión como el periódico Vanguardia que era un semanario combatiente, en tal época no circulaban las obras de Ramón Amaya Amador.
Más tarde Don Julio Lozano Díaz, anticomunista feroz, miembro del Partido Nacional, en 1956, en su decreto ley 206, consideró poner fuera de orden al Partido Comunista de Honduras, y con él toda forma de propaganda, principalmente los que inciten, provoquen o fomenten de palabra o por escrito o cualquier otro medio, doctrinas que destruyan el orden social de la nación u otros actos de rebeldía
En 1963, después del corto gobierno de Ramón Villeda Morales, Oswaldo López Arellano comandó un represivo golpe de Estado que tenía como objetivo el mismo pensamiento restrictivo contra la libertad de prensa y de pensamiento que activaron Julio Lozano Díaz, Juan Manuel Gálvez y Tiburcio Carías.
En la década de los años ochentas, con el régimen democrático de Roberto Suazo Córdova, se erige la política de Seguridad Nacional, jefeada por Gustavo Alvarez, mediante esta política se persiguió a los militantes revolucionarios y mandaron a desaparecer un centenar de hombres que pensaban diferente a los dictados de la democracia neoliberal.
La censura y la prohibición se practica en la sociedad hondureña con disimuladas y enmascaradas formas que van desde la prohibición de la venta de ciertos libros con la complicidad de ciertos personajes oscuros que disfrazados de intelectuales y académicos, reprimen la libre circulación y comercialización del libro en una sociedad de libre empresa.
En la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, son perseguidos los autores de textos académicos y libros de ficción literaria, por considerar que cometen delito y enriquecimiento doloso.
En nuestra universidad, existen aproximadamente cincuenta autores docentes que desde sus experiencias cognitivas de más de tres décadas de estudio y práctica del proceso enseñanza-aprendizaje, han sustituido el conocimiento que provenía en la década del setenta y ochenta del siglo pasado, desde México, Argentina y España. Pero sobre todo, provenían de las grandes transnacionales editoriales tales como Cátedra de España, Siglo XXI de México, Editorial Suramericana, Paidós y otras de Argentina, y los famosos textos de las transnacionales norteamericanas. Otras empresas monopólicas hondureñas también fueron sustituidas por los autores docentes de la UNAH.
Los verdaderos delitos que se cometen en la UNAH tales como el robo sistemático de automóviles, de los aparatos electrónicos de las oficinas burocráticas de la ciudad universitaria, o el trasiego de la cocaína y la mariguana, y de la falsificación de títulos y calificaciones, no se combaten con la misma fuerza autoritaria con que ahora se nos persigue.
Exigimos respeto, reconocimiento a nuestra labor cognoscitiva, que en otros países es valorada con las mejores apreciaciones institucionales.
Nos reservamos el derecho de defendernos según las garantías constitucionales y las leyes derivadas de la Carta Magna.
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